El toro bravo español que es el elemento básico de nuestras fiestas tradicionales en España, es un hijo del antiguo “bos taurus” descendiente del prehistórico “uro” salvaje el cual tubo descendientes en los extensos bosques lituanos hasta el año 1620.
Durante el largo y oscuro periodo de las antiguas y primitivas culturas ibéricas, el significado cultural y el ritual de los toros se diluye entre las noches de los tiempos dentro de los antiguos rituales y en las misteriosas magias.
Los actuales historiadores, los antropólogos y los arqueólogos, nos aseguran, que en Iberia ya existía un prehistórico culto al animal toro, que empieza a considerarse fundamental a raíz de examinar a los grupos escultóricos que se han ido descubriendo y que provienen algunos de la edad de bronce.
Estas esculturas representan los altares purificadores de sus habitantes en las ceremonias de los cuernos de la consagración de la potencia sexual.
Todos los tratadistas antiguos y modernos están de acuerdo y por eso sostienen la idea de que el toro bravo de lidia proviene por consanguinidad directa del primitivo “uro”.
En los textos bíblicos también encontramos varias referencias al toro y al fuerte arraigo cultural que éste animal tenía en los pueblos de la antigüedad.
El arte rupestre también nos está demostrando que en España se encontraba el toro muy presente en los tiempos más remotos.
Pinturas de los toros hay y se encuentran en las cuevas de Altamira y en las variedades de esculturas.
Como las de los toros de Guisando en Arenas de San Pedro en la provincia de Ávila y el antiquísimo toro de Salamanca.
Pero la pieza más importante que se refiere al toro, es el bronce conservado en el museo madrileño del pueblo de Valencia de Don Juan, el cual representa el sacrificio ritual de dos cerdos y un cordero sobre una piel de toro, en uno de cuyos extremos se halla plasmada la espléndida cabeza de este animal.
Existen muchos rastros del culto a los toros.
En la antigua Grecia y concretamente en la isla de Creta, es en donde nacen todos los mitos del Minotauro.
Mitos que se hallan tan vinculados a las creencias religiosas de aquel pueblo.
En España fue el toro destinado a las ofrendas y a cultos por los primitivos iberos, que lo estimaban como un animal sagrado, según se atestigua por las figurillas de los toros aparecidas en varios lugares y que tenían una gran significación de ex votos.
En la provincia de Soria, existen las ruinas de un templo, muy próximo a la antigua Numancia, en el cual el pueblo Celta realizaba en aquellos lejanos tiempos sacrificios de reses bravas vacunas.
Durante el largo y oscuro periodo de las antiguas y primitivas culturas ibéricas, el significado cultural y el ritual de los toros se diluye entre las noches de los tiempos dentro de los antiguos rituales y en las misteriosas magias.
Los actuales historiadores, los antropólogos y los arqueólogos, nos aseguran, que en Iberia ya existía un prehistórico culto al animal toro, que empieza a considerarse fundamental a raíz de examinar a los grupos escultóricos que se han ido descubriendo y que provienen algunos de la edad de bronce.
Estas esculturas representan los altares purificadores de sus habitantes en las ceremonias de los cuernos de la consagración de la potencia sexual.
Todos los tratadistas antiguos y modernos están de acuerdo y por eso sostienen la idea de que el toro bravo de lidia proviene por consanguinidad directa del primitivo “uro”.
En los textos bíblicos también encontramos varias referencias al toro y al fuerte arraigo cultural que éste animal tenía en los pueblos de la antigüedad.
El arte rupestre también nos está demostrando que en España se encontraba el toro muy presente en los tiempos más remotos.
Pinturas de los toros hay y se encuentran en las cuevas de Altamira y en las variedades de esculturas.
Como las de los toros de Guisando en Arenas de San Pedro en la provincia de Ávila y el antiquísimo toro de Salamanca.
Pero la pieza más importante que se refiere al toro, es el bronce conservado en el museo madrileño del pueblo de Valencia de Don Juan, el cual representa el sacrificio ritual de dos cerdos y un cordero sobre una piel de toro, en uno de cuyos extremos se halla plasmada la espléndida cabeza de este animal.
Existen muchos rastros del culto a los toros.
En la antigua Grecia y concretamente en la isla de Creta, es en donde nacen todos los mitos del Minotauro.
Mitos que se hallan tan vinculados a las creencias religiosas de aquel pueblo.
En España fue el toro destinado a las ofrendas y a cultos por los primitivos iberos, que lo estimaban como un animal sagrado, según se atestigua por las figurillas de los toros aparecidas en varios lugares y que tenían una gran significación de ex votos.
En la provincia de Soria, existen las ruinas de un templo, muy próximo a la antigua Numancia, en el cual el pueblo Celta realizaba en aquellos lejanos tiempos sacrificios de reses bravas vacunas.
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