Palacio construido en la segunda mitad del siglo XI por el segundo soberano de la dinastía de los Banu Hud, llamado Abu Djafar al-Maqtadir, a quien debe su nombre Jafar.
Después de la Reconquista, Alfonso I el Batallador entregó el palacio a los Benedictinos que lo respetaron, pero más tarde, entre los siglos XIV al XV, fue convertido definitivamente en residencia de los reyes de Aragón.
Se trata de un suntuoso Alcázar con estancias decoradas con columnas de mármol, capiteles de alabastro y portadas de yesería.
De la obra árabe original se conserva la gran torre cuadrada, llamada torre del Trovador, el patio central, un gran salón, decorado con yeserías, la Mezquita de planta poligonal y otros vestigios que han ido apareciendo a partir de su restauración.
El primer piso aloja el palacio de los Reyes Católicos, el conjunto más completo que nos ha legado la arquitectura civil de fines del siglo XV.
De esta misma época datan la escalera de honor, de estilo gótico florido, el salón del Trono y otras dependencias, en las que destacan los artesonados Mudéjares de madera tallada del año 1492.
Después de la Reconquista, Alfonso I el Batallador entregó el palacio a los Benedictinos que lo respetaron, pero más tarde, entre los siglos XIV al XV, fue convertido definitivamente en residencia de los reyes de Aragón.
Se trata de un suntuoso Alcázar con estancias decoradas con columnas de mármol, capiteles de alabastro y portadas de yesería.
De la obra árabe original se conserva la gran torre cuadrada, llamada torre del Trovador, el patio central, un gran salón, decorado con yeserías, la Mezquita de planta poligonal y otros vestigios que han ido apareciendo a partir de su restauración.
El primer piso aloja el palacio de los Reyes Católicos, el conjunto más completo que nos ha legado la arquitectura civil de fines del siglo XV.
De esta misma época datan la escalera de honor, de estilo gótico florido, el salón del Trono y otras dependencias, en las que destacan los artesonados Mudéjares de madera tallada del año 1492.