TÍA CASIMIRA, relato imaginario sobre un crimen real, (II de V)
La puerta permanecía cerrada. Y por tanto, todavía nadie podía afirmar nada de lo acontecido. No obstante la incertidumbre, el rumor viajó a la velocidad de la luz por todo el pueblo. Un pueblo en el que desde los “paseos” de la posguerra no acontecía nada digno de mención y estaba ávido, casi necesitado, de un aldabonazo que quebrara ésa atonía insufrible que corona el aburrimiento. Ramón, ya limpio aunque descompuesto, en medio ... (ver texto completo)
La puerta permanecía cerrada. Y por tanto, todavía nadie podía afirmar nada de lo acontecido. No obstante la incertidumbre, el rumor viajó a la velocidad de la luz por todo el pueblo. Un pueblo en el que desde los “paseos” de la posguerra no acontecía nada digno de mención y estaba ávido, casi necesitado, de un aldabonazo que quebrara ésa atonía insufrible que corona el aburrimiento. Ramón, ya limpio aunque descompuesto, en medio ... (ver texto completo)
TÍA CASIMIRA, relato imaginario sobre un crimen real, (III de V)
El cabo, luego de mirar y aplicar su oreja al hueco y no ver ni escuchar nada, acercó su boca a la chaveta del postigo y, casi rozando el hierro con los labios, redondeándolos, alzó su voz en la noche:
- ¡¿Hay alguien ahí dentro!?- gritó zarandeando la puerta con sus inmensas manos.
La multitud parecía desaparecida, apenas era un murmullo. Ataviado con botas altas, cinto y trinchera negros, tricornio acharolado, funda y pistola ... (ver texto completo)
El cabo, luego de mirar y aplicar su oreja al hueco y no ver ni escuchar nada, acercó su boca a la chaveta del postigo y, casi rozando el hierro con los labios, redondeándolos, alzó su voz en la noche:
- ¡¿Hay alguien ahí dentro!?- gritó zarandeando la puerta con sus inmensas manos.
La multitud parecía desaparecida, apenas era un murmullo. Ataviado con botas altas, cinto y trinchera negros, tricornio acharolado, funda y pistola ... (ver texto completo)