El pasado día de Navidad, para comer a mediodía, hice MIGAS y parece que salieron buenas. Éramos ocho: dos extremeños -como las migas-, dos aragoneses, dos madrileños, una castellana y una andaluza: conviene decirlo así porque rara vez gustan las migas a tan variopinta gente, y mi familia es así, un conjunto heterogéneo al que es difícil unificar en lo que a gustos culinarios se refiere. Y esta vez parece que di en el clavo, todos contentos. Más o menos, yo procedí así:
-La noche anterior, trituré ... (ver texto completo)
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