Pueden pasar los años, cambiar los regímenes políticos, aparecer el amor y el desamor, vivir una crisis y superarla, convivir con la enfermedad, observar cómo engordas y cómo tu carne apretada y tersa se torna ajada y se arruga, pasar de ser hijo a ser padre - cuando no abuelo-, toda esta metamorfosis y mucho más no puede mermar la capacidad que tiene el ser humano de enardecerse al escuchar una canción -aquella canción- de su juventud.
Yo no he perdido un ápice de mi capacidad para excitarme ... (ver texto completo)
Yo no he perdido un ápice de mi capacidad para excitarme ... (ver texto completo)