¡Hombre! mira por donde me encuentro, con un admirador y yo sin enterarme.
Le agradezco todos sus elogios hacia mi persona, pero creo que no soy merecedor de ellos. Pero claro está: a nadie le amarga un dulce.
En cuanto a lo que yo pueda sentir por mi
pueblo, nadie más que yo, lo puede conocer.
Llevo más de 46 años fuera de él y lo he visitado en muy pocas ocasiones y (aunque a algunos les parezca una tontada) yo lo llevo muy dentro de mi y nunca me olvidare de él.
En cuanto a ese
edificio,
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