Milord informa.
Crónica Orellanense,
Por hoy dicha completa, ha llovido un poquito y ya están los labradores arando las pardas tierras de nuestro entorno, pero el tiempo aunque parecía que amenazaba con diluviar, (cosa increíble), amainó, y podrán por fin este fin de semana nuestra querida juventud lucirse a su antojo y sabor. Más vale así; porque si a los lamentos de los labradores por las escasas lluvias, se hubieran unidos las quejas de nuestros jóvenes ¿quién los aguantaría?. Los desocupados que aquí son bastantes, (y en el norte más) tendrán en este veranillo de San Miguel un alargamiento de su Pitorreo.
El tiempo?, inmejorable, con un sol que obliga a que escurramos el bulto, porque nos calienta las orejas y el trasero, sobretodo en las horas centrales del día madurándonos como si fuéramos membrillos.
Parecía que el tiempo nos debería tener a todos contentos y satisfechos; pero sin embargo, no luce el sol a gusto de todos, porque ya hay labradores que empiezan a mirar al cielo y a mover la cabeza con desagrado, porque desearían que la lluvia volviera a humedecer la tierra y a estropearnos la ropa. Lo que hace no entender de las cosas del campo; Nosotros creíamos que con el agua caída, había por lo menos para dos o tres años, y verán ustedes que pronto nos esta haciendo falta según ellos.
Pero como todos no somos agricultores ni ganaderos, muchos Orellanenses están tan satisfechos del buen tiempo, que procuran aprovecharlo, no a la Inglesa, en negocios que produzcan rendimientos; si no a la Española (que diantre), paseando y tomando el sol como vulgares lagartos pellejudos. La gente joven, sobre todo, piden fervorosamente que continué este estado del tiempo, siquiera hasta que lleguen las fiestas de todos los Santos, que sería una lastima que se les aguara.
Desde Orellana la Vieja. Víctor Sanz.
Crónica Orellanense,
Por hoy dicha completa, ha llovido un poquito y ya están los labradores arando las pardas tierras de nuestro entorno, pero el tiempo aunque parecía que amenazaba con diluviar, (cosa increíble), amainó, y podrán por fin este fin de semana nuestra querida juventud lucirse a su antojo y sabor. Más vale así; porque si a los lamentos de los labradores por las escasas lluvias, se hubieran unidos las quejas de nuestros jóvenes ¿quién los aguantaría?. Los desocupados que aquí son bastantes, (y en el norte más) tendrán en este veranillo de San Miguel un alargamiento de su Pitorreo.
El tiempo?, inmejorable, con un sol que obliga a que escurramos el bulto, porque nos calienta las orejas y el trasero, sobretodo en las horas centrales del día madurándonos como si fuéramos membrillos.
Parecía que el tiempo nos debería tener a todos contentos y satisfechos; pero sin embargo, no luce el sol a gusto de todos, porque ya hay labradores que empiezan a mirar al cielo y a mover la cabeza con desagrado, porque desearían que la lluvia volviera a humedecer la tierra y a estropearnos la ropa. Lo que hace no entender de las cosas del campo; Nosotros creíamos que con el agua caída, había por lo menos para dos o tres años, y verán ustedes que pronto nos esta haciendo falta según ellos.
Pero como todos no somos agricultores ni ganaderos, muchos Orellanenses están tan satisfechos del buen tiempo, que procuran aprovecharlo, no a la Inglesa, en negocios que produzcan rendimientos; si no a la Española (que diantre), paseando y tomando el sol como vulgares lagartos pellejudos. La gente joven, sobre todo, piden fervorosamente que continué este estado del tiempo, siquiera hasta que lleguen las fiestas de todos los Santos, que sería una lastima que se les aguara.
Desde Orellana la Vieja. Víctor Sanz.