"Primero se llevaron a los comunistas
pero a mí no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mí no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde."
Bertol Brech
La primera vez que lei este poema estaba escrito en un cuadro que colgaba de una pared en el despacho de una abogada laboralista, yo tenia 16 años, era el 24 de Marzo de 1977, me encontraba allí por que tras un año de haber comenzado a trabajar, el dueño de la fabrica habia cerrado las puertas y todos nos vimos en la calle. Hacia justo dos meses que se habian cometido los crimenes de atocha y en aquel piso que albergaba al sindicato frente a la universidad de medicina flotaba el dolor y la ira por los acontecimientos acaecidos dos meses antes.
Muchas otras veces he vuelto a encontrarme con estos versos y sigo teniendo el mismo pensamiento que aquella tarde cuajo en mi: un profundo respeto por quienes llevan su compromiso con la justicia mas alla incluso de lo que se espera de ello y ponen su patrimonio humano en juego por la defensa de sus ideales y progreso de las libertades para todos.
pero a mí no me importó
porque yo no era.
En seguida se llevaron a unos obreros
pero a mí no me importó
porque yo tampoco era.
Después detuvieron a los sindicalistas
pero a mí no me importó
porque yo no soy sindicalista.
Luego apresaron a unos curas
pero como yo no soy religioso
tampoco me importó.
Ahora me llevan a mí
pero ya es tarde."
Bertol Brech
La primera vez que lei este poema estaba escrito en un cuadro que colgaba de una pared en el despacho de una abogada laboralista, yo tenia 16 años, era el 24 de Marzo de 1977, me encontraba allí por que tras un año de haber comenzado a trabajar, el dueño de la fabrica habia cerrado las puertas y todos nos vimos en la calle. Hacia justo dos meses que se habian cometido los crimenes de atocha y en aquel piso que albergaba al sindicato frente a la universidad de medicina flotaba el dolor y la ira por los acontecimientos acaecidos dos meses antes.
Muchas otras veces he vuelto a encontrarme con estos versos y sigo teniendo el mismo pensamiento que aquella tarde cuajo en mi: un profundo respeto por quienes llevan su compromiso con la justicia mas alla incluso de lo que se espera de ello y ponen su patrimonio humano en juego por la defensa de sus ideales y progreso de las libertades para todos.