Fermín Solano es nombrado hijo adoptivo y ya tiene su calle
Todo el pueblo se vuelca en el merecido homenaje
DIARIO HOY/RAúL HABA/ORELLANA LA VIEJA
Fermín Solano Casero, sacerdote en Orellana la Vieja durante 29 años, recibió ayer en esta localidad un merecido homenaje de todos los vecinos. Fue nombrado hijo adoptivo de Orellana y además, desde ayer, una calle lleva su nombre.
El cariñoso reconocimiento de este hombre que lo ha dado todo por Orellana la Vieja comenzó en un abarrotado salón de plenos. Distintos miembros de la corporación municipal, con su alcalde, Antonio Cabanillas, a la cabeza, elogiaron su trayectoria humana y su labor pastoral. Hubo un especial recuerdo a los últimos años del franquismo y primeros de la Transición, cuando Fermín Solano desempeñó un importantísimo papel en pro del aperturismo.
Entre los calificativos expresados hacia su persona destacaron los de «perserverante» o «mejor trabajador social del Ayuntamiento» así como «ejemplo de las bienaventuranzas», como bien dijo Cabanillas recordando su labor en favor de los débiles.
Este hijo de un obrero albañil llegó a Orellana la Vieja en 1967, cuando tenía 23 años. Fue trasladado a Don Benito en 1996 y en ese momento expresó su cariño hacia los orellanenses diciendo «los quiero con todo mi corazón».
Profundamente emocionado, Fermín Solano repasó su estancia en Orellana, sus grandes dificultades frente a la sociedad de la época y su impulso a numerosos colectivos y fiestas.
Para concluir el acto, el alcalde le entregó el rótulo de la calle que lleva su nombre. En el exterior, en la Plaza de San Sebastián, se descubrió una escultura de este santo, obra de Ricardo García Lozano, y donada por Solano al pueblo de Orellana la Vieja.
Todo el pueblo se vuelca en el merecido homenaje
DIARIO HOY/RAúL HABA/ORELLANA LA VIEJA
Fermín Solano Casero, sacerdote en Orellana la Vieja durante 29 años, recibió ayer en esta localidad un merecido homenaje de todos los vecinos. Fue nombrado hijo adoptivo de Orellana y además, desde ayer, una calle lleva su nombre.
El cariñoso reconocimiento de este hombre que lo ha dado todo por Orellana la Vieja comenzó en un abarrotado salón de plenos. Distintos miembros de la corporación municipal, con su alcalde, Antonio Cabanillas, a la cabeza, elogiaron su trayectoria humana y su labor pastoral. Hubo un especial recuerdo a los últimos años del franquismo y primeros de la Transición, cuando Fermín Solano desempeñó un importantísimo papel en pro del aperturismo.
Entre los calificativos expresados hacia su persona destacaron los de «perserverante» o «mejor trabajador social del Ayuntamiento» así como «ejemplo de las bienaventuranzas», como bien dijo Cabanillas recordando su labor en favor de los débiles.
Este hijo de un obrero albañil llegó a Orellana la Vieja en 1967, cuando tenía 23 años. Fue trasladado a Don Benito en 1996 y en ese momento expresó su cariño hacia los orellanenses diciendo «los quiero con todo mi corazón».
Profundamente emocionado, Fermín Solano repasó su estancia en Orellana, sus grandes dificultades frente a la sociedad de la época y su impulso a numerosos colectivos y fiestas.
Para concluir el acto, el alcalde le entregó el rótulo de la calle que lleva su nombre. En el exterior, en la Plaza de San Sebastián, se descubrió una escultura de este santo, obra de Ricardo García Lozano, y donada por Solano al pueblo de Orellana la Vieja.