Tiempo más tarde también otros hemos tenido el silo, o sus cercanías, como testigo de posteriores besos a esas apasionadas mujeres de Orellana, lo lamentable es que ese ansiado aperturismo que comentas, ansiado por muchos, ha traido en él demasiado libertinaje, que no libertad, pocos confian ya en sus vecinos, se han olvidado valores antaño incontestables, incluso hace tiempo que el silo dejo de servir de acomodo para las parejas dejando paso a simples botellones.
Un nostálgico.-.
Un nostálgico.-.