De momento empiezo a hacer algo, y adelanto a modo de introducción y debido al creciente interés por parte de mis Paisanos, y ¡ como no ¡ pidiendo permiso a su Autor desde aquí, Victor Sanz, para hacer una pequeña introducción a su trabajo literario sobre la BARRERA DEL ESPEJO.
Las honrados vecinas de Orellana se recojian en aquellos tiempos con el Sol, rezaban sus oraciones, cenaban en santa paz, y se tendian en jergas de paja, de centeno o en colchones de lana, según las comodidades que podia disfrutar cada cual, y dormian hasta antes del alba.
En invierno solían velar las viejas de cada barrio, en el zaguán o cocina más espaciosa de la vecindad, y allí al compas de las cabalgaduras que dormitaban y al rumor de alguna cabra u oveja rumiadora, y al amor de la lumbre hecha con leña de jara y maimones, se hilaba lana y lino a la luz mortecina y oscilante de los candiles, se contaban horribles historias de brujas y aparecidos, así como fabulosos tesoros escondidos por los Arabes en las cercanias de la Sierra de Orellana y del monte Repica.
La hora de acostarse llegaba, por cuya razón las veladas y las historias se suspendían y hasta los más trasnochadores se retiraban a casa de donde no volvian a salir ni a tres tirones...
Hesta es una parte de la leyenda de la BARRERA DEL ESPEJO, espero haber complacido a nuestros queridos paisanos; y como ya dije en anterior Post, es una obra imprescindible para cualquier Orellanense.
Saludos cordiales a todos.
LUCIANO MENDOZA SIERRA.
Las honrados vecinas de Orellana se recojian en aquellos tiempos con el Sol, rezaban sus oraciones, cenaban en santa paz, y se tendian en jergas de paja, de centeno o en colchones de lana, según las comodidades que podia disfrutar cada cual, y dormian hasta antes del alba.
En invierno solían velar las viejas de cada barrio, en el zaguán o cocina más espaciosa de la vecindad, y allí al compas de las cabalgaduras que dormitaban y al rumor de alguna cabra u oveja rumiadora, y al amor de la lumbre hecha con leña de jara y maimones, se hilaba lana y lino a la luz mortecina y oscilante de los candiles, se contaban horribles historias de brujas y aparecidos, así como fabulosos tesoros escondidos por los Arabes en las cercanias de la Sierra de Orellana y del monte Repica.
La hora de acostarse llegaba, por cuya razón las veladas y las historias se suspendían y hasta los más trasnochadores se retiraban a casa de donde no volvian a salir ni a tres tirones...
Hesta es una parte de la leyenda de la BARRERA DEL ESPEJO, espero haber complacido a nuestros queridos paisanos; y como ya dije en anterior Post, es una obra imprescindible para cualquier Orellanense.
Saludos cordiales a todos.
LUCIANO MENDOZA SIERRA.