Sigo con la 2ª parte de la BARRERA DEL ESPEJO: Agradezco de antemano a Victor como Autor de este Trabajo que me permita hacerla llegar a todos los interesados de las Historia y Leyendas de nuestro Pueblo; y dice así:
La Historia que sigue es verídica ya que todavía existen en Orellana varias familias que se disputan ser descendientes del protagonista.
" En tiempos de güebrá ", - modo que tienen los labradores para arar los olivares -, un buen señor salió camino de la Sierra un par de horas antes de la salida del Sol, con miras de terminar para mediodía el arado del olivar.
Apenas despuntaba el alba cuando empezó a labrar, al cabo de un rato el arado tropezó con un objeto duro, creyendo que era un piedra cogió el azadón y cabó alrededor, sacando una vasija o puchero de barro cocido. El buen Señor infuenciado por las muchas leyendas de tesoros escondidos, creyó encontrar un cacharro con monedas de oro o plata; quitó la tierra blanco-rojiza que cubría la boca de la vasija, y hundió su mano en el interior deslizandola por entre el medio de una materia fina y escurridiza como la arena con la cual la confundió.
Decepcionado, unos dicen que rompió el puchero, y otros, que vertió el contenido en el suelo para ver si entre la arena había algo escondido. El caso es que llevado por el estado de ánimo que deja una frustación y con el pensamiento puesto en el tesoro perdido, se entretuvo en regar, o mejor dicho, en senbrar con dicha materia arenosa todo el olivar. La hora posiblemente sería la Heliáca; hora en que la naturaleza parece muerta, ni el mnor ruido se oía, ni el viento tan siquiera, sólo un sonido levemente metálico al chocar la arena con las duras piedras del olivar.
Una vez terminado, el labrador sigue con su tarea de arado. Tiempo después la naturaleza empieza a despertar presintiendo la salida del Sol. Los pájaros cantan, una suave brisa solana se mueve y hace sonar muy levemente las hojas puntiagudas de los olivos. Al mismo tiempo, abejas y abejorros comienzan a zumbar en el entorno, buscando en la florida vegetación de la temprana primavera Extremeña. Sale el Sol y comienza a mandar su potente luz por entre riscos y toncos de olicos, y Oh, ¡ maravilla ¡ el olivar comienza a brillar con una luz amarillo-naranja. El más hermoso arcoiris quedaría empañado al lado del grandioso espectáculo que ofrecía aquel trozo de tierra regado con un finísimo polvo de Oro molido. ¿ Te imaginas el estupor del labrador cuando vió aquello ?. Pero ya era tarde y muy difícil de recoger el Oro que había tirado.
Al subir el Sol en su altura el olivar se veía brillar desde el Pueblo y desde entonces se conoce como la " BARRERA L´ESPEJO ".
Saludos a todos y buen fin de semana.
LUCIANO MENDOZA SIERRA.
La Historia que sigue es verídica ya que todavía existen en Orellana varias familias que se disputan ser descendientes del protagonista.
" En tiempos de güebrá ", - modo que tienen los labradores para arar los olivares -, un buen señor salió camino de la Sierra un par de horas antes de la salida del Sol, con miras de terminar para mediodía el arado del olivar.
Apenas despuntaba el alba cuando empezó a labrar, al cabo de un rato el arado tropezó con un objeto duro, creyendo que era un piedra cogió el azadón y cabó alrededor, sacando una vasija o puchero de barro cocido. El buen Señor infuenciado por las muchas leyendas de tesoros escondidos, creyó encontrar un cacharro con monedas de oro o plata; quitó la tierra blanco-rojiza que cubría la boca de la vasija, y hundió su mano en el interior deslizandola por entre el medio de una materia fina y escurridiza como la arena con la cual la confundió.
Decepcionado, unos dicen que rompió el puchero, y otros, que vertió el contenido en el suelo para ver si entre la arena había algo escondido. El caso es que llevado por el estado de ánimo que deja una frustación y con el pensamiento puesto en el tesoro perdido, se entretuvo en regar, o mejor dicho, en senbrar con dicha materia arenosa todo el olivar. La hora posiblemente sería la Heliáca; hora en que la naturaleza parece muerta, ni el mnor ruido se oía, ni el viento tan siquiera, sólo un sonido levemente metálico al chocar la arena con las duras piedras del olivar.
Una vez terminado, el labrador sigue con su tarea de arado. Tiempo después la naturaleza empieza a despertar presintiendo la salida del Sol. Los pájaros cantan, una suave brisa solana se mueve y hace sonar muy levemente las hojas puntiagudas de los olivos. Al mismo tiempo, abejas y abejorros comienzan a zumbar en el entorno, buscando en la florida vegetación de la temprana primavera Extremeña. Sale el Sol y comienza a mandar su potente luz por entre riscos y toncos de olicos, y Oh, ¡ maravilla ¡ el olivar comienza a brillar con una luz amarillo-naranja. El más hermoso arcoiris quedaría empañado al lado del grandioso espectáculo que ofrecía aquel trozo de tierra regado con un finísimo polvo de Oro molido. ¿ Te imaginas el estupor del labrador cuando vió aquello ?. Pero ya era tarde y muy difícil de recoger el Oro que había tirado.
Al subir el Sol en su altura el olivar se veía brillar desde el Pueblo y desde entonces se conoce como la " BARRERA L´ESPEJO ".
Saludos a todos y buen fin de semana.
LUCIANO MENDOZA SIERRA.