Mariano, te dije esta tarde que no sonaría la flauta.
Pronto se oirán los lamentos,
Desde muy lejos se oirán aquellos bravos guerreros,
De chillar y de gritar,
Si se pusieran cazurros por el
huerto han de soltar,
Aun que destrocen lechugas y acelgas en su trotar,
Un gran tirón de orejas se merece el animal,
Otros agarraran su rabo para llevarlo al
altar,
Bien acostado se encuentra, su lecho de encina vieja,
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