LOS DIFUNTOS III (Día de)
Por la tarde todo el mundo iba al
cementerio con
flores y velas y las ponían en nichos y sepulturas que días antes habían adecentado. El Cura y dos monaguillos, uno con el acetre lleno de
agua bendita e hisopo y el otro con una talega, iban pasando por todas las tumbas. Al llegar a una el familiar que estaba allí decía-“Quiero uno, dos, tres (los que sean) Responsos”.
-“ ¿Rezados o cantados?” –preguntaba el Sacerdote. Si eran rezados costaban menos y si cantados un poco
... (ver texto completo)