UNA TARDE DE DOMINGO II
En la entrada de la plaza están sentados el tío “Resque” y su mujer ya muy viejecitos. En una mesa baja exponen su trabajo de toda la semana: apetitosos “pirulies” con un palo para cogerlos y pequeños discos color de fresa de caramelo. Compro uno de cada y me cuestan un real.
Dando vueltas por la plaza nos acercamos unos al kiosco del tío Paco otros al de Antonio “El Ciego”, que está al lado. Pocas perras quedan pero dan de sí para comprar una “medía” de pipas donde me ... (ver texto completo)
En la entrada de la plaza están sentados el tío “Resque” y su mujer ya muy viejecitos. En una mesa baja exponen su trabajo de toda la semana: apetitosos “pirulies” con un palo para cogerlos y pequeños discos color de fresa de caramelo. Compro uno de cada y me cuestan un real.
Dando vueltas por la plaza nos acercamos unos al kiosco del tío Paco otros al de Antonio “El Ciego”, que está al lado. Pocas perras quedan pero dan de sí para comprar una “medía” de pipas donde me ... (ver texto completo)