El saber no ocupa lugar, pero sí espacio en disco.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
El saber no ocupa lugar.
El sentido común es, el menos común que ves.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
El sastre de fama, conoce la trama.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
El ruin calzado sube a los cascos.
El sarampión mata a lo traidor.
El ruin buey, holgando se descuerna.
El Santo más milagrero es, San dinero.
El rostro es el espejo del alma.
El santo ausente, vela no tiene.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El salario es de acuerdo con el trabajo.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
El saco del jugador, no necesita atador.
El roble como nace y el pino como cae.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
El río, por donde suena se vadea.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
El río pasado, el santo olvidado.
El sabio calla, el tonto otorga.