En dimes y diretes, mal harás si te metes.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
En el arca del avariento, el Diablo yace dentro.
En cualquier sitio se cuecen habas.
En el arca abierta, el malo peca.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
En claustros de locos, están los más pocos.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
Encima de la leche, nada eches.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Encima de la cabaña todo daña.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
En cien años todos calvos.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
En chica cabeza caben grandes ideas.
En dinero y santidad la mitad de la mitad.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
En dinero y en bondad, la mitad de la mitad.
En caso de duda, la más tetuda.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.