En el culo y en la trompeta, sólo es aire lo que suena.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes
En el peligro se conoce al amigo.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
En el pedir no hay engaño.
En el arca abierta, el malo peca.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
En el menguante de enero, corta tu madero.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
En el medio está la virtud.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
En dinero y santidad la mitad de la mitad.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
En dinero y en bondad, la mitad de la mitad.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
En el culo y en la trompeta, sólo es aire lo que suena.