La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
La que no está acostumbrada a bragas, las costuras la hacen llagas.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
La que no baile, de la boda se marche.
La razón y el agua hasta donde dan.
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La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
La rata avisada, no muerde carnada.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
La que fue flor, algo le queda de olor.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
La que fácil llega, fácil se va.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
La que pone y es cretona, ya dejó de ser pollona.
La que del baño viene, bien sabe lo que quiere.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.