Las paredes tienen oidos.
Las que han sido costureras, nunca prestan las tijeras.
Las paredes oyen.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Las piedras rodando se encuentran.
Las palabras y las cerezas, unas con otras se enredan.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Las piedras no hablan.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Las palabras suaves son argumentos firmes.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Las penas no matan, pero rematan.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Las palabras sólo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Las palabras se las lleva el viento.
Las penas con pan son buenas.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Las paredes tienen oidos.