Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Los hijos de los buenos, capa son de duelo.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Los golpes hacen silencio.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
Los hombres más importantes, se miden por sus amantes.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Los frailes en jubón, hombres son.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Los fanfarrones son lo que menos hacen.
Los hipócritas suelen engañarse más a si mismos que a los demás.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Los extremos se tocan.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Los extremos nunca son buenos.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.