La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La carta no se pone colorada.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
La carta, corta, clara y bien notada.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La carrera de tonto se estudia pronto.
La campana no suena si el badajo no la golpea.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
La cama guarda la fama.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
La caridad empieza por casa.
La carne de burro no es transparente.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La cama come.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
La calle es camino de todas partes.
La cara más fea, la hermosura la hermosea.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
La cara más fea, la alegría la hermosea.
La caca, lo peor es hurgarla.
La calabaza se dice que es buena una sola vez.
La cara es el espejo del alma.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
La cara del santo hace el milagro.
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
La cara bonita y la intención maldita.
La cabrita que tira al monte, y no hay cabrero que la guarde.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.