La casa compuesta, la muerte a la puerta.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
La casa caída, el corral agrandado.
La casa se arruina por la cocina.
La carta no se pone colorada.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
La carta, corta, clara y bien notada.
La casa quemada, acudir con el agua.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
La casa no es un barco.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
La casa, la mujer la hace o deshace.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
La caridad empieza por casa.
La carne de burro no es transparente.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
La cara más fea, la hermosura la hermosea.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
La cara más fea, la alegría la hermosea.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
La cara es el espejo del alma.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
La cara del santo hace el milagro.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
La cara bonita y la intención maldita.
La casa caída, el corral agrandado.