Las palabras vuelan, los escritos se conservan.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
Las palabras suaves son argumentos firmes.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Las penas no matan, pero rematan.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Las penas no matan, pero ayudan a morir.
Las palabras son como las hojas, cuando más abundan poco frutos hay entre ellas.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Las palabras sólo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Las palabras se las lleva el viento.
Las penas con pan son buenas.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Las paredes tienen oidos.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Las paredes oyen.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Las palabras y las cerezas, unas con otras se enredan.
Las palabras amables enfrían mejor que el agua.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Las palabras vuelan, los escritos se conservan.