Los mejores consejos, en los más viejos.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Los médicos también se mueren.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Los niños y los locos siempre dicen las verdades.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Los niños y los locos, dicen las verdades.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Los niños y los locos dicen las verdades.
Los lunes, ni las gallinas ponen.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Los lunes ni las gallinas ponen.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Los negocios no tienen ocio.
Los libros nos dan la ciencia y la vida la experiencia.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Los muertos y las visitas, a los tres días apestan.
Los huéspedes y la pesca, a los tres días apestan.
Los mejores consejos, en los más viejos.