Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Para lo que me queda de estar en el convento, me cago dentro.
Para hacer poco y malo no hace falta salir temprano.
Para hacerse especialista, hay que quemarse la vista.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Para hacer buen apetito, hay que aguantar un poquito.
Para lograr buen tocino, hay que engordar al cochino.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
Para el pan ralo, no hay año malo.
Para llegar al destino, hay que iniciar el camino.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Paralelo navegando, tierra encontrando.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
Para el mal que hoy mata, no es remedio el de mañana.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Para las verrugas, saliva en ayunas.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Para el gusto se hicieron los colores.
Para la enfermedad de años no hay medicina.
Para el gordo, poca cama, poco plato y mucha suela de zapato.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.