Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Para San Matías se van los tordos y vienen las golondrinas.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
Para San Antón, gallinita pon.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
¿Para qué quiere el ciego la casa enjalbegada, si no ve nada?.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Para que quiere cama el que no duerme.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Para que no se espante, el borrico por delante.
Para sabio Salomón.
Para que no se espante el borrico por delante.
Para saber, perder.
Para que le buscas tres pies al gato sabiendo que tiene cuatro.
Para saber mandar es preciso saber obedecer.
Para que la cuña apriete ha de ser del mismo palo.
Para saber, has de leer.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Para saber hablar, es preciso saber escuchar.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.