Un sobrino muy pequeño –con su media lengua- no acertaba a pronunciar tita Jose (sin tilde) y le salía “tita Cope ”, y de ahí le vino a mi querida amiga Josefa el sobrenombre de “La Cope”. Si bien su simpatía y las tertulias que en su calle montaba, coincidentes con el nacimiento de la emisora de los curas, afirmaron y promocionaron ese cariñoso apelativo hasta la eternidad: porque la Josefa era una buena comunicadora.
Para mí siempre será la Josefa, mi querida Josefa “la de Valentín”, una chica ... (ver texto completo)
Para mí siempre será la Josefa, mi querida Josefa “la de Valentín”, una chica ... (ver texto completo)