Uno se busca en la felicidad y
se encuentra en el sufrimiento.
La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia.
Lo principal no es ser feliz,
sino merecerlo.
No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.
La felicidad consiste
en hacer el bien.
Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender.
El pato es feliz en su
sucio charco porque no
conoce el mar.
Todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito.
He cometido el peor pecado
que uno puede cometer:
no he sido feliz.
El diluvio universal fue un fracaso: quedó una familia viva.
La felicidad consiste en ser libre,
es decir, en no desear nada.
El peor fracaso es la pérdida del entusiasmo.
El éxito tiene muchos padres, pero el fracaso es huérfano.
Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro.
La felicidad consiste casi
siempre en saber engañarse.
Una familia feliz no es sino
un paraíso anticipado.
La felicidad nace
de la moderación.
Una casa sin hijos es
una colmena sin abejas.
La felicidad consiste en
la ignorancia de la verdad.
La paz y la armonía
constituyen la mayor
riqueza de la familia.
El mundo prefiere, sabiamente,
la felicidad a la sabiduría.
Uno se busca en la felicidad y
se encuentra en el sufrimiento.
El hombre es para la
mujer un medio;
el fin siempre es el hijo.
Hay dos maneras de conseguir la felicidad: una, hacerse el idiota; otra serlo.
El que es bueno en familia,
es también buen ciudadano.
Lo principal no es ser feliz,
sino merecerlo.
La mano que mece la cuna
rige el mundo.
La felicidad consiste
en hacer el bien.