La lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
La disciplina sin libertad
es tiranía; la libertad
sin disciplina es caos.
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La libertad no es nada cuando
se convierte en un privilegio.
Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma.
La soledad es el
precio de la libertad.
La libertad es incompatible
con el amor. Un amante es
siempre un esclavo.
Toda hora perdida en la juventud es una probabilidad de
desgracia en el porvenir.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Un cura joven hace los mejores sermones.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
El viejo no puede hacer lo que hace un joven; pero lo que hace es mejor.
La gente enseña para ocultar
su ignorancia,
lo mismo que sonríe para ocultar
sus lágrimas.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.
Cada generación se revuelve contra sus padres y se aproxima a sus abuelos.
Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las
estrellas.
La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
El alma no tendría arcoíris si los ojos no tuvieran lágrimas.
Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.
La lluvia y las lágrimas son las corrientes que lavan la mugre de la vida.
Demasiado libertinaje en la juventud seca el corazón, y demasiada continencia atasca el espíritu.
Las lágrimas no sólo son indicio de una naturaleza sensible y compasiva; son también indicio de debilidad y astucia.
La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
Las lágrimas son la sangre del alma.
La temeridad acompaña a la juventud, como acompaña la prudencia a la vejez.
Que no se sequen tus lágrimas, porque se secarán los ríos de tu alma.