No entres donde libremente
no puedas salir.
Ningún libro, como
ninguna buena casa,
muestra todo su mérito
desde el principio.
La libertad es el derecho
de hacer lo que no perjudique
a los demás.
El mundo está lleno de
libros preciosos, que nadie lee.
El ambicioso es un esclavo
de lo mucho que desea;
el hombre libre es
el que nada desea.
Un libro, como un viaje,
comienza con inquietud
y se termina con melancolía.
La libertad es como la vida,
sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días.
Los libros son como los amigos,
no siempre es el mejor
el que más nos gusta.
El libro que no se dirija
a la mayoría (en número
e inteligencia)
es un libro tonto.
La disciplina sin libertad
es tiranía; la libertad
sin disciplina es caos.
Si tienes una biblioteca
con jardín,
lo tienes todo.
La libertad no es nada cuando
se convierte en un privilegio.
Una casa sin libros es
una casa sin dignidad.
Nadie puede ser perfectamente
libre hasta que todos lo sean.
La soledad es el
precio de la libertad.
No hay en la tierra contento
que se iguale a alcanzar
la libertad perdida.
Ser libre es dejar de depender
de alguien para depender de todos.
De idiotas es desplumarse
las alas con el propio pico.
Los que niegan la libertad
a los demás no se la merecen
ellos mismos.
¡Es tan misterioso el país
de las lágrimas!
No entres donde libremente
no puedas salir.
Los cocodrilos vierten lágrimas
cuando devoran a sus víctimas.
He ahí su sabiduría.
La libertad es el derecho
de hacer lo que no perjudique
a los demás.
Las lágrimas son las madres de las virtudes.
El ambicioso es un esclavo
de lo mucho que desea;
el hombre libre es
el que nada desea.
Si lloras por haber perdido el sol, las lagrimas te impedirán ver las
estrellas.
La libertad es como la vida,
sólo la merece quien sabe
conquistarla todos los días.