El primer gran regalo
que podemos dar a otros
es un buen ejemplo.
Todos somos iguales ante el deber moral.
No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia.
La buena conciencia es la mejor almohada para dormir.
La obediencia simula subordinación, lo mismo que el miedo a la policía simula honradez.
Los proverbios son los gérmenes de la moral.
Los que están en el taller del sol, no tienen miedo a la nube.
Los moralistas son personas que se rascan allí donde a otros les pica.
Ten miedo cada vez que no digas la verdad.
El desprecio de la muerte, he ahí el principio de la fuerza moral.
La moral es la ciencia por excelencia: el arte de vivir bien y ser dichoso.
El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor
Fuerte es el peso de la propia conciencia.
La moral que no tiene por objeto la felicidad es una palabra vacía de sentido.
El valor espera; el miedo va a buscar.
Me interesa la moral, a condición de que no haya sermones.
Para quien tiene miedo, todo son ruidos.
La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
De lo que tengo miedo es de tu miedo.
Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
En el miedo extremo no hay piedad.
Moral es lo que nos permite ser fieles a nosotros mismos.
El deseo vence al miedo, atropella inconvenientes y allana dificultades.
La conciencia vale
por mil testigos.
No es valiente el que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo
El primer gran regalo
que podemos dar a otros
es un buen ejemplo.
La cobardía es el miedo consentido; el valor es el miedo dominado.
No hay más realidad que la imagen ni más vida que la conciencia.