Los cobardes mueren muchas veces, los valientes sólo una vez.
La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.
La moral descansa naturalmente en el sentimiento
La muerte se paga viviendo.
Todos somos iguales ante el deber moral.
Cuando se muere alguien que nos sueña, se muere una parte de nosotros.
La buena conciencia es la mejor almohada para dormir.
La muerte no llega más que una vez, pero se hace sentir en todos los momentos de la vida.
Los proverbios son los gérmenes de la moral.
Aprende a vivir y sabrás morir bien.
Los moralistas son personas que se rascan allí donde a otros les pica.
La muerte es un sueño sin sueños.
El desprecio de la muerte, he ahí el principio de la fuerza moral.
Un bello morir honra toda una vida.
La moral es la ciencia por excelencia: el arte de vivir bien y ser dichoso.
Vivir en el corazón de los que dejamos atrás no es morir.
Fuerte es el peso de la propia conciencia.
La muerte es dulce; pero su antesala, cruel.
La moral que no tiene por objeto la felicidad es una palabra vacía de sentido.
La muerte tiene una sóla cosa agradable: las viudas.
Me interesa la moral, a condición de que no haya sermones.
La perfecta igualdad no existe, sino entre los muertos.
La conciencia es la voz del alma; las pasiones son la voz del cuerpo.
Quien le enseña al hombre a morir, le enseña a vivir.
Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Moral es lo que nos permite ser fieles a nosotros mismos.
Los cobardes mueren muchas veces, los valientes sólo una vez.
La conciencia vale
por mil testigos.
La moral descansa naturalmente en el sentimiento