...... Y al tercer día: la Tornaboda.
No queda ya mucha carne que se diga; pan, un poco y duro; y de vino, media garrafa. Pero también ha habido bajas en los comensales, así que un poco de arroz sobre el caldo y carne restantes se apaña la última comida del festejo.
La juerga ha hecho mella en el personal, hoy se habla menos pero se come con el mismo apetito. Una miembra de la familia advierte, ya comiendo, que faltan los novios, se hacen muecas de comprensión, "elcasaocasaquiere" dijo otra, risitas,
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Terminó la
boda, buen relato en tres capítulos pero para que esta ocurriera, previamente como un año antes y siempre de
noche tuvo que celebrarse "LA BODILLA", aquí no había borrego, ni vino, ni
churros de María "la merienda (creo que la llamaban así) las roscas más buenas que yo recuerdo en aquellos 15 de agosto, sentados en un velador en la
plaza, a veces con la rebeca puesta, cuando los padres hacían el único derrocho que podían en todo el año por sus hijos, pero volvamos a lo que nos ocupa, lo
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