Pido disculpas por anticipado, porque no sé si con esto que voy a escribir estoy haciendo mal uso del Foro, pero es que………
Yo creo que este hombre –me refiero a Rajoy- debería irse a su casa. No por impostor, que lo es; o por embustero, que no digamos; o por dubitativo, hay que escucharle; o por ignorante e inope, pues parece que en siete años en la oposición no se enteró de lo mal que estaba España; o por cínico, recuérdense las promesas en campaña; no, no por todo esto: entiendo que debería irse por cruel.
Qué frialdad la suya que, carente de la más mínima dosis de piedad y con los vítores de sus diputados, en una simple sesión de comparecencia en el Parlamento, pone patas arriba un estado de bienestar que necesitó de mucho tiempo, mucho penar, muchas leyes, mucho consenso, y que con el estribillo de “salvar a España del abismo” va a dilapidarse sin más aval que la mayoría absoluta que padecemos. ¿Para qué, y para quién, queremos salvar a España? ¿Qué pintamos salvando a España ante Europa y condenando a los españoles a la indigencia? ¡Pero coño!, si hay que quebrar, se quiebra, y si nos tienen que rescatar que nos recaten. Lo nuestro es peor que lo de los países rescatados, porque vendiéndonos que ha sido un rescate sectorial a la banca (en vez de circunscribirse a ella) nos imponen unas condiciones macroeconómicas que van a ser un sufrimiento colectivo: es mejor, para esto, lisa y llanamente, quebrar, hacerse el muerto. Y déjense de sacar pecho a cambio de librarnos del el estigma de la intervención europea: pero, ¡por los clavos de Cristo!, ¿no se dará cuenta este hombre sin temperatura que las medidas que impone exceden a las impuestas a nuestros predecesores en este purgatorio? Menos mal que el problema de España “es usted, Sr. Zapatero, exclusivamente usted”. Y ya, ya losé, la culpa de todo la tiene el derroche del gobierno socialista, la manirrota izquierda para entendernos. Porque el PP, sus diputados y senadores, sus Ratos, sus Camps (¡ganso!.), sus Aguirres, sus Matas, sus Gallardones. Sus Cascos, Botellas, Arenas (tó materiá), su Monarquía, su Iglesia, y el coño de la Bernarda, todo esto ESTABA EN LA INOPIA.
Pero hete aquí que si, a cambio, se viera que los mercados se calmasen para pagar menos gatos financieros por lo que debemos (como si la codicia no fuera insaciable), o, Y ESTO SI QUE ES IMPORTANTE, se viera un atisbo de alegría en la contratación, seguiría siendo cruel, pero tendría un norte: pero resulta que, para más INRI, la desconfianza sigue al alza, la bolsa a la baja, la prima hacia arriba, y la orilla sigue más que agarrá. Entonces, ¿a qué ton estas prisas en destruir el camino hecho?
Y esa letanía de que la culpa es de la herencia recibida podría, parcialmente, aceptarse: pero nos dijo el Sr Rajoy que venía a arreglar esto, no a quejarse; por eso se le concedió esa mayoría que tanto temíamos. Qué mal lo está haciendo este hombre, por Dios.
Qué fácil debe ser trabajar con la calculadora sobre la masa crítica: tantos funcionarios por tanto, igual a tanto. Masa crítica del paro por 0, l0, resulta tanto; Tanto de medicinas, al 10%, asciende a tanto; masa salarial en IRPF por tanto, tanto ingreso; total ventas por tanto incremento de IVA, tanto: y cada multiplicación, cada cuenta, además de su resultado, produciendo riadas de lágrimas de inocentes. Para esto no hace falta ni Guindos ni Montoros ni el séquito que les sigue, joder, para esto sólo hace falta una simple calculadora y la niña de Rajoy, nada más. Bueno, hace falta otra cosa: una buena dosis de crueldad.
Que Dios nos coja confesaos,
Yo creo que este hombre –me refiero a Rajoy- debería irse a su casa. No por impostor, que lo es; o por embustero, que no digamos; o por dubitativo, hay que escucharle; o por ignorante e inope, pues parece que en siete años en la oposición no se enteró de lo mal que estaba España; o por cínico, recuérdense las promesas en campaña; no, no por todo esto: entiendo que debería irse por cruel.
Qué frialdad la suya que, carente de la más mínima dosis de piedad y con los vítores de sus diputados, en una simple sesión de comparecencia en el Parlamento, pone patas arriba un estado de bienestar que necesitó de mucho tiempo, mucho penar, muchas leyes, mucho consenso, y que con el estribillo de “salvar a España del abismo” va a dilapidarse sin más aval que la mayoría absoluta que padecemos. ¿Para qué, y para quién, queremos salvar a España? ¿Qué pintamos salvando a España ante Europa y condenando a los españoles a la indigencia? ¡Pero coño!, si hay que quebrar, se quiebra, y si nos tienen que rescatar que nos recaten. Lo nuestro es peor que lo de los países rescatados, porque vendiéndonos que ha sido un rescate sectorial a la banca (en vez de circunscribirse a ella) nos imponen unas condiciones macroeconómicas que van a ser un sufrimiento colectivo: es mejor, para esto, lisa y llanamente, quebrar, hacerse el muerto. Y déjense de sacar pecho a cambio de librarnos del el estigma de la intervención europea: pero, ¡por los clavos de Cristo!, ¿no se dará cuenta este hombre sin temperatura que las medidas que impone exceden a las impuestas a nuestros predecesores en este purgatorio? Menos mal que el problema de España “es usted, Sr. Zapatero, exclusivamente usted”. Y ya, ya losé, la culpa de todo la tiene el derroche del gobierno socialista, la manirrota izquierda para entendernos. Porque el PP, sus diputados y senadores, sus Ratos, sus Camps (¡ganso!.), sus Aguirres, sus Matas, sus Gallardones. Sus Cascos, Botellas, Arenas (tó materiá), su Monarquía, su Iglesia, y el coño de la Bernarda, todo esto ESTABA EN LA INOPIA.
Pero hete aquí que si, a cambio, se viera que los mercados se calmasen para pagar menos gatos financieros por lo que debemos (como si la codicia no fuera insaciable), o, Y ESTO SI QUE ES IMPORTANTE, se viera un atisbo de alegría en la contratación, seguiría siendo cruel, pero tendría un norte: pero resulta que, para más INRI, la desconfianza sigue al alza, la bolsa a la baja, la prima hacia arriba, y la orilla sigue más que agarrá. Entonces, ¿a qué ton estas prisas en destruir el camino hecho?
Y esa letanía de que la culpa es de la herencia recibida podría, parcialmente, aceptarse: pero nos dijo el Sr Rajoy que venía a arreglar esto, no a quejarse; por eso se le concedió esa mayoría que tanto temíamos. Qué mal lo está haciendo este hombre, por Dios.
Qué fácil debe ser trabajar con la calculadora sobre la masa crítica: tantos funcionarios por tanto, igual a tanto. Masa crítica del paro por 0, l0, resulta tanto; Tanto de medicinas, al 10%, asciende a tanto; masa salarial en IRPF por tanto, tanto ingreso; total ventas por tanto incremento de IVA, tanto: y cada multiplicación, cada cuenta, además de su resultado, produciendo riadas de lágrimas de inocentes. Para esto no hace falta ni Guindos ni Montoros ni el séquito que les sigue, joder, para esto sólo hace falta una simple calculadora y la niña de Rajoy, nada más. Bueno, hace falta otra cosa: una buena dosis de crueldad.
Que Dios nos coja confesaos,