LA HABA: España necesita de un grupo de mujeres y hombres, que...

España necesita de un grupo de mujeres y hombres, que hemos de convenir en que deben ser políticos elegidos, que nos representasen en los foros económicos y políticos del mundo de forma y manera distintas a como se está haciendo hoy y se hacía ayer. Echa uno en falta a líderes de talla que, micrófono en mano, en cualquier circunstancia, transmitan con rotundidad y eficiencia que nosotros, los españoles, no somos esa pandilla de haraganes que está en la mente de dirigentes europeos de pacotilla: ¡No, no y no! Y que este país nuestro, crisis aparte, tiene recursos suficientes –con el euro o sin él- para salir adelante sin que la bota de los ricos opriman el cuello de nuestra dignidad. Fuera miedos, fuera complejos, basta de agoreros apocalípticos. Esta España nuestra no es el páramo que pintan los irrisorios analistas preventivos que tanto creen saber, siendo realmente simples forenses de lo que acontece en la economía: este país nuestro se ha gastado más de lo que tenía, ya nos vale, ¿y qué? Ha habido despropósitos, y corrupción a raudales, pero también ha habido un gasto ingente en universidades, hospitales, redes de carreteras, ferrocarriles, museos y centros de arte, investigación y desarrollo, que nos ha hecho iguales -déficit aparte- a cualquier país europeo: y tenemos jóvenes preparados, mucho sol que aprovechar, producción agrícola para aburrir, empresas potentes a nivel mundial, regiones industriales y competitivas, regiones ejemplares en la biodiversidad, montañas casi vírgenes, miles de kilómetros de costa marina, ríos caudalosos y presas hidráulicas capaces de generar energía, centrales nucleares- para bien o para mal-, aeropuertos importantísimos (y de los otros, bromas aparte), puertos marinos punteros, tenemos un país que visita medio mundo por su clima y por su patrimonio cultural, y una estratégica ubicación geopolítica, ¿por qué coño estamos nosotros al borde del abismo, con un pie en el precipicio, al borde del caos o rayanos en la catástrofe?..... Un abismo, un caos, una catástrofe, un Apocalipsis, fueron los 3l millones de muertos de la primera guerra, los 73 millones de la segunda, más lo Gulags, y Vietnam, Corea, los Balcanes, Irak: ¿quiénes, qué países, qué corruptos, produjeron tamañas hecatombes? ¿Qué gastos, qué déficit produjeron estas inversiones sanguíneas? ¿Son los cinco millones de parados que tiene España, o su grave desequilibrio en la consolidación fiscal, algo tan horroroso como para que pueda resentirse-como dicen- el sistema financiero mundial, y no se atisbe –después de cuatro años de regañinas- un indicio de solución con la ayuda de los que, precisamente, produjeron aquellos desmanes?: ¡Al carajo, coño, váyanse al carajo! Necesitamos que nos echen una mano, cóbrennos por ello como siempre, pero ayúdennos con grandeza y no con tanta cicatera amenaza.

El pesimismo de la Generación del 98 me recuerda mucho al estado de desánimo colectivo en el que se encuentra la España actual, su alma está anímicamente encogida por las pésimas noticias que nos bombardean por todos lados (¡joder!,…. si cada vez que oye uno la sintonía del Telediario siente los espasmos previos a un parte de guerra). Y bajo el pánico nada puede mejorar. Este pesimismo enfermizo que nos corroe, sólo lo pueden tratar mujeres y hombres de alma limpia, perseverantes e inteligentes: hace falta un regeneracionismo real que no está en manos de los que ofician hoy las tareas de gobierno. Esta democracia nuestra, tibiamente asentada porque a veces nos puede el pasado, necesita de una nueva transición liderada por la razón y el pensamiento y desprenderse de la antigualla humana e institucional en la que está asentada: Monarquía, Senado, Sistema Electoral, Autonomías, Justicia, Defensa, Concordato, Banca……, son tantas las instituciones, tantos los conceptos, que –luego de su útil funcionamiento anterior- necesitan de una lúcida revisión que, más que un abismo, lo que tenemos enfrente es una ingente labor de pico y pala: levantarnos por la mañana y en vez de preguntar ¿quién ha sido?, preguntarnos ¿qué puedo hacer yo? No esperemos mucho de esa entelequia que es Europa, pase lo que pase, dentro o fuera de ella, con euro o con la peseta, las castañas del fuego hemos de sacarlas nosotros mismos y, porque son necesarios, unos representantes democráticamente elegidos cuyas trayectorias e ideologías valgan la pena. Este país nuestro tiene la solera histórica, el potencial de recursos y la preparación suficientes para emerger por sí mismo de este marasmo en que nos han metido los mismos que hoy nos ningunean.

Buenas noches, jabeños.