LA HABA: Qué ironía informativa la del pasado catorce de abril:...

Qué ironía informativa la del pasado catorce de abril: los medios, con gran despliegue, justificaban como siempre las miserias y el infortunio de la Sra. Monarquía. Y qué paradoja –marginalmente- informaban a la par de la desnuda y frugal fiesta que por el día de la Tía República se celebraba en el cementerio del Este de Madrid. (Esto es el “Sofisma del orbe encanallado”, aclarando algo que el otro día hablamos en tertulia casera: utilizar argumentos correctos para concluir en una verdad falsa: porque la Monarquía está impuesta por “la razón de los gritos” y la República va a venir “por los gritos de la razón”).

Al Difunto le perseguía la pertinaz sequía, por eso hizo muchas presas (y más presos). A los Borbones les persigue la escopeta, hasta en “caza”, “ziempre casando” (hágase un ejercicio de lenguaje castellano-andaluz, que yo solo me he reído con este juego que me he hecho a sí mismo, porque me han salido cuatro interpretaciones “reales”): hoy me apetece la actualidad política.

Porque no me digáis, lo que pasa no tiene desperdicio, la Sra. Monarquía, en general, suele ser esa mujer vieja y achacosa, que hace –gracias a su/tu dinero- viajes privados costosísimos, que bebe, come y folla todo lo que su/tu dinero y su cuerpo le da de sí, y que luego –dada su entrega a la Gula y a la Lujuria, cuando no a la Codicia y a la Pereza (y sobre todo a la Estulticia)- que luego, decía, se va a clínicas privadas para, parcheándose, poder seguir entregando su vida a España o a Inglaterra y a la cosa pública.

Mientras tanto, La República se me antoja como una Tía joven, fresca, voluptuosa, llena de salud, amiga de lo público (sin ofender), poco gastosa y, sobre todo, dispuesta a la buena y gratuita educación (y eso que siempre la cortan en primaria). Tan es así, que todo el mundo la desea: hasta Aznar se regodeaba con alguno de sus más cultos amantes, Azaña. Y la derechona, hasta hace bien poco, la ensalzaba denostando todo lo monárquico desde el púlpito de La COPE (otra paradoja), donde los Jiménez los Santos, los Vidal y los Dávila, ridiculizaban groseramente al Rey, a “Mari-con-plejines” y a todo quisque, y pregonaban su agnosticismo, algunos su ateísmo y todos su republicanismo con la purpurada bendición de Rouco Varela.

Ha debido ser patético el viaje de vuelta del Rey desde ese país sudafricano que más parece un coto de caza,: elefantes muertos y descolmillados, precipitación, teléfonos en ristre consumiendo euros ajenos, séquito de guardaespaldas, coches negros y blindados, seguridad pública de los países en liza, helicóptero, avión de traslado, otra vez helicóptero, teléfonos nuevamente ardiendo y rogando –o exigiendo- silencio informativo, cabreo de la Reina, disgusto del Príncipe, cachondeo en Tele-5. Y Silencio de la Portavoz, porque el viernes 13 –en la conferencia posterior al Consejo- el Gobierno, ¿no sabía dónde y cómo estaba el Jefe del Estado?: ya sé que sólo se ocupan de las cosas importantes, pero hombre……, esperar al día de la República para hacerlo público es una putadilla. Verbigracia, el otro día definíamos lo que es la vergüenza ajena.

(Y ¡Ojo!, que nos está mirando la Führesa Merkel, y este espectáculo la cabrea).

El abuelo en la Clínica San José, el nieto en la Quirón, un yerno declarando ante la Guardia Civil (la pertinaz escopeta nacional) otro, imputado por un juez en Mallorca, ¡y yo, Señor, con estos pelos!: por los abusos vino la República, decía mi padre.

Buenas días a todos,