LA HABA: Yo la he pasado sin pena ni gloria. A mí me encantaría...

Yo la he pasado sin pena ni gloria. A mí me encantaría tener un día, el doce de octubre o un trece y martes cualquiera, en el que sintiese fluir los ardores patrios desde lo más hondo. Aunque fuera, fíjate tú, como los hermanos Arana que charlando un Domingo de Resurrección concluyeron en que no eran españoles sino vizcaínos, y es por ello que se celebra ése día el Aberri Eguna. O como los catalanes celebran el suyo con la Diada del 11 de septiembre, para no olvidar nunca las gorrazos recibidos por las tropas borbónicas apoderándose de Barcelona. Pero como los gallegos, no, pues después de celebrar con el Caudillo el 25-J el "Santiago España", ahora van y se rajan y celebran el Dia da Patria Galega. Si alguien tiene antecedente de nación para festejar, esa es Castilla, y motivos para recordar cómo un 23 de abril El Empecinado (en una primera versión de la Memoria Histórica) movilizó a la muchedumbre para buscar los restos de Padilla, Bravo y Maldonado). Lo de Madrid tampoco me gusta: mucha sangre con el gabacho Murat disparando en el pecho a la gente; todo el mundo recuerda a Daoiz y Velarde como héroes del 2 de mayo, pero no a un teniente llamado Jacinto que murió unos días después, y por este agravio a mí no me gusta esa fiesta. Hasta Andalucía, la tierra del PER, del Porompompero, de los pasodobles y de la España cañí, tiene su fiesta nacional, el 28 de febrero (que realmente era el 29, pero dile tú a un andaluz que celebre su fiesta cada cinco años). En fin, no sé si buscar yo ahora mismo un día y señalarlo como Día Nacional de Extremadura.
Ahora vuelvo, que me ha dado un retortijón.