"Amor constante más allá de la muerte", ahí os mando un soneto
perfecto de nuestro genial "Quebebo", que me perdí el otro día por
Madrid y se lo oí recitar a Rafael Álvarez "El Brujo", cordobés de pro, un hombre verdadero: cuando estéis en soledad leéroslo en voz alta ques mu terapéutico. Anda con él,
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria,
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