Otra de las
tradiciones que se nos han ido por la
puerta de atrás, ha sido “El Domingo de Piñata”; aunque la verdad sea dicha… nunca vimos ninguna “piñata ni nada que se pareciera. Pero sí con regocijo y cierto estupor veíamos ese día a los quintos cantar por las
calles, que incansablemente lo habían hecho durante toda la
noche: cantar y “patear” los abundantes charcos que había cualquier
calle y la falta de gorrones lo formaban. Siempre estaba la omnipresente garrafa en manos de dos ellos, y que
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