esta flor de jara es hembra o macho?
No nos gusta estar en el anonimato. Fallo técnico subsanado. SALUDOS.
la organizacion sigue haciendo cambios un poco raros y no muy practicos, ahora las fotos que publicamos tenemos que ir a colaboradores y verlas. en fin los usuarios no somos nadie donde consultar.
las fiestas de interes turistico, siempre an sido una buena manera de que vengan visitantes y como no dejen unos euros que siempre van muy bien.
la participacion ciudadana es esencial en estos casos ya que hay que replantar mucho, esta idea deveria ser muy comun en todas las comarcas.
¿De que año es?
de los años sesenta
después de la prima-vera el vera-no
membrio tierra de lluvia y mucho frio
donde el alcornoque y la encina abundan.
Buenas noches. Como me gustan estos atardeceres rojos en verano. Me encanta esta foto
esten donde esten los encuentros suelen ser a menudo.
las aves en sus nidos y el ambiente a menudo se infectan de parásitos. Las aves se bañan en el polvo o la arena. Limpian sus plumas y expulsan a todos los parásitos molestos. A parte de calentar su cuerpo.
muchas voces aclaman.
La dehesa se muere. La seca, un gigantesco "incendio silencioso"
No es un tema de conversación habitual, ni un problema que parezca ponernos a todos de acuerdo. No genera opiniones ni enfrentamientos crispados o manifestaciones exigiendo medidas contundentes. Tampoco es algo que genere muestras de solidaridad generalizada o que nos conmueva profundamente por dentro por la dramática pérdida de algo tan esencialmente nuestro, nada menos "que la materia prima de nuestra cultura".

Sus cuerpos, macilentos y enfermizos, de copas puntisecas y transparentes, agonizan en vallicares y prados encharcables. Sus esqueletos adornan el paisaje o se amontonan decapitadas por miles en las carboneras a la espera de convertirse en carbón, que dará calor a nuestros hogares como la última y más genuina muestra de generosidad.

Deben ser miles, decenas de miles. Tal vez millones. ¿Quién lo sabe? La muerte de tantos árboles por la llamada enfermedad de "la seca" no parece estremecernos de igual manera que la pérdida de árboles y recursos producido por los incendios forestales.

Sí, encinas, alcornoques y melojos se mueren. Y lo hacen víctimas de un gigantesco "incendio silencioso", una colosal y certera andanada en la línea de flotación de la vida y donde pocos, muy pocos, parecen escuchar el doloroso grito de los árboles condenados a muerte.

Tal vez los árboles nos estén diciendo algo que ya sabíamos. Que no pueden más a tantos siglos de maltratos y abusos. De sobrecargas ganaderas, de podas y descorches abusivos, de una paupérrima fertilidad de los suelos, de la mecanización intensiva del medio agrícola, de la incapacidad del árbol ya solo, desprovisto de la complejidad estructural que caracteriza los bosques y de su de capacidad natural para hacer frente a plagas y enfermedades o nuevos problemas como el cambio climático. Porque la dehesa nació siendo bosque, ahora despojada de tantas compañías que necesita un árbol para vivir sano, fuerte y vigoroso. Árboles desprovistos de esa red invisible que conecta como un gigantesco abrazo a todos los seres vegetales y donde la unión hace la fuerza.

Que la costumbre de ver al árbol muerto no nos insensibilice. Que la dehesa no es sostenible sólo por ser dehesa. Que la dehesa está vieja, manca, coja y tuerta. Que no puede llamarse sostenible a este “bosque hueco” donde más del 80% de sus superficie no tiene regenerado, la garantía de la pervivencia del árbol, y donde cada día se abren más espacios para júbilo de la insolación y la helada. Y para nuevos cementerios.

Que no parece sentirse el árbol como algo nuestro y disfrutamos de la naturaleza ajenos a sus problemas. Porque si la muerte del árbol resulta dolorosa, no menos lo es la débil percepción social que se tiene de este gravísimo problema.

La dehesa no está para limosnas. Ni para más poesía. La dehesa, sencillamente, se muere. ... (ver texto completo)
Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.
... (ver texto completo)
algunas personas pasan por nuestra vida
''
tocando el corazon de la vida.,´SALUDOS
“LA VIDA NO ES COMO ES… SINO COMO LA RECODAMOS” 81. V Parte.

¡Cuántas veces habremos mirado o pasado de cerca esta cantería! Y no hemos visto nada, y que las canterías en esta tierra pizarrosa siempre nos han dicho algo, no a nosotros… sino a nuestros antepasados. Lo que pasa que ellos le dieron tal vez poca importancia y nos transmitieron a nosotros poca o escasa curiosidad. El siempre: “a mí que c. me importa”, nos ha fastidiado bastante y la vejez comienza precisamente cuando se pierde la ... (ver texto completo)
Si no se ha respondido por lo de BOB DYLAN... menos por ésto. Lo próxima una de miedo: Lo que le pasó una noche a los rebuscadores de bellotas bajando desde "Laguna" por el "Montaero" a la altura donde tenía el chozo" el que arreglaba y mantenía el camino de Clavería, que vivía en la calle "La Cuestra" y se le reconocía por "Caseta" pero en realidad se llamaba Ángel. Huyeron despavoridos porque quizás no la llevaban todas consigo, al parecer se les aparecerió una luz en la mitad del camino; pero ... (ver texto completo)