Buenas
noches a todos. Aunque no escribo, no dejo de leer lo que contáis. Todos los que hemos vivido la
feria, estos días no podemos dejar de acordarnos de ella. De los momentos de la niñez, siempre me viene a la mente la Colasa de los caballitos. Aquella mujer, gruesa, despeinada, con su mandil en el que ponía las monedas que los chiquillos gastábamos con tanta ilusión, empujaba el artilugio con bríos y tenía mil ojos para que nadie se colara sin el pago previo. Después me viene a la mente los matinés
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