En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
En el menguante de enero, corta tu madero.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
En el medio está la virtud.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
En dinero y santidad la mitad de la mitad.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
En dinero y en bondad, la mitad de la mitad.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
En el culo y en la trompeta, sólo es aire lo que suena.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
En el cielo tiene más poder un niño que siete sacerdotes
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
En el arca del avariento, el Diablo yace dentro.
En cualquier sitio se cuecen habas.
En el arca abierta, el malo peca.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
En Constantina cuando no llueve, llovizna.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.