Me duele
Almorchón, y me duelen mis recuerdos y sus silencios.
Estación de Almorchón, universidad ferroviaria para los que adoramos el
tren. Añoro las esperas para cambiar de tren, las emociones a su llegada, su acogedora cantina con suculentos bocadillos preparados con el mayor cariño, sus acogedores andenes poblados de viajeros anhelando el transbordo, el trasiego de dóciles maletas de rayas por
puertas y ventanillas, el acomodo de la ilusión en asientos de madera en busca de nuevos horizontes,
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