Ya llega el
verano, con el consiguiente calor tan caracteristico de nuestra tierra extremeña. Ese calor tan sofocante, tan seco, que a veces no nos deja ni respirar.Ese calor que nos aturde, nos adormece y nos quita las ganas de todo.
Ese calor tan extremo, tan propio, tan nuestro, que nos identifica y nos hace ser como somos.
Es el lugar de donde uno procede, incluyendo el clima, lo que moldea nuestro caracter, nuestra resistencia a los elementos, nuestra adaptación a otros lugares, gentes y
costumbres.
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