Hace ya mucho tiempo, en la
noche de
San Juan (23 de junio) y en la
puerta principal de la
iglesia, se disponía una gran cantidad de leña seca que, colocada en forma circular, daba cuerpo a una gran parva semejante a los haces de
la era. A media noche, después de misa, un guardia municipal (quizá, Gregorio) aparecía con un periódico (quizá ABC, que leía habitualmente Agustín "Cortecita") que iba prendiendo hoja a hoja en distintos puntos de la leña apilada, hasta formar una gran pira que vista desde
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