Sólo la muerte de Piki ha trastocado esta noche estupenda en la que la primavera, en la primera de sus madrugadas, nos ha traído la lluvia: no sé cómo será de duradera, o de efímera, pero ahora es intensa y – como en el amor- hay que disfrutarla a placer y en profundidad. He salido a ver mis yedras, el cactus trichoncerus, los pensamientos, helechos y esparragueras, hortensias y cóleos, y cómo –sin boca- parecen estar entonando un ¡Gloria! a la Naturaleza por este alivio. Ojala persista y riegue ... (ver texto completo)