Poema del alma.
Dame el
pan que sobra en tu mesa,
dame el vino que sobra en tu jarra,
que si vienen de tus manos tan blancas, no me parecen migajas.
Si un día cansado de besos, tus pasos te traen a mi
casa
yo sabré comprender tu silencio, y esperar tus migajas mañana.
El mundo no entiende de amores, el mundo no entiende de nada
el mundo es pobre poema que solo recita el alma.
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