Los negocios no tienen ocio.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Los padres a yugadas, y los hijos, a pulgadas.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Los muertos y las visitas, a los tres días apestan.
Los ojos son el espejo del alma.
Los mejores consejos, en los más viejos.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Los mejores bienes, en ti mismo los tienes.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
Los médicos también se mueren.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Los niños y los locos siempre dicen las verdades.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Los niños y los locos, dicen las verdades.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Los niños y los locos dicen las verdades.
Los lunes, ni las gallinas ponen.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Los lunes ni las gallinas ponen.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Los lugares altos tienen sus precipicios.
Los nietos son hijos dos veces paridos.