Dios creó a Adán y a Eva y, cuando ya se iba, se da cuenta de que le quedaban en la bolsa de Dones un par todavía por otorgar, así que regresa y dice:
- Hijos míos, me han quedado dos dones por otorgar: el primero es poder orinar de pie... ¿quién lo quiere?
- ¡Yo, yo, yo! - Exclama Adán en vistas de tan magnífico don.
- Está bien, hijo, cálmate. Te concedo ese don.
Mientras tanto Eva sumisa y pensando únicamente en la
felicidad de Adán
aguarda su don:
- El segundo don es... - dice Dios - ¡orgasmos
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